Todos sabemos que la dieta es uno de los pilares de la salud. La manera más sencilla de mantenernos alejados del médico es eligiendo alimentos saludables en cada una de nuestras comidas. Una de las recomendaciones más extendidas es seguir una dieta Mediterránea. Sin lugar a dudas, dicha recomendación está basada en numerosas evidencias científicas. Numerosos estudios aportan
pruebas de que una dieta Mediterránea está relacionada con un mejor estado de
salud y un menor riesgo de muerte (1-3), además
de ser un factor protector de muchas enfermedades crónicas entre las que
destacan la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares (4),
la diabetes (5), el síndrome metabólico (6,7) y el cáncer
(8-12).
En el año 2010 se publicó la "Pirámide de la Dieta Mediterránea" actualizada (13). Para su realización representantes destacados en el ámbito de la nutrición de cada uno de los países de la cuenca del mar Mediterráneo se reunieron y llegaron a un consenso sobre "qué es y qué no es la dieta Mediterránea".
La pirámide sitúa en la base los
alimentos que deberían ser consumidos con una mayor frecuencia y en mayor
cantidad. Éstos son principalmente de origen vegetal, y proporcionan nutrientes
clave y otras sustancias protectoras que contribuyen al bienestar general y a
conseguir una dieta equilibrada. Así, según ascendemos en esta representación
gráfica los alimentos allí situados deben consumirse, progresivamente, menos
frecuentemente.
Alimentos a consumir diariamente
Cada una de las tres comidas
principales deben contener cereales (arroz, pasta, pan, cuscús) y frutas,
con una frecuencia de 1 a 2 en cada toma (hacemos 3 tomas al día: desayuno, comida y cena).
Se consumirán 2 raciones de verduras tanto en la comida como en la cena, siendo al
menos una de ellas cruda. El aceite de oliva debe ser la grasa
predominante para cocinar los alimentos y/o aderezarlos, debido a su alto
aporte en ácido oleico y su alta resistencia al calor.
. Las aceitunas,
los frutos secos y las semillas son un excelente aperitivo y una
buena fuente de grasas saludables, proteínas, vitaminas, minerales y fibra (14).
Alimentos de consumo semanal
Los platos mediterráneos no
suelen contener alimentos proteicos de origen animal como ingrediente
principal, sino que son añadidos a otras preparaciones para hacerlas más
gustosas. Se ha de consumir preferentemente pescado y marisco (más de 2
raciones/semana) por su aporte de ácidos grasos poliinsaturados ω-3. Entre los
productos de origen animal, es preferible elegir en las comidas carne blanca o
magra (2 raciones/semana) y huevo (2 ó 4 raciones/semana) antes que la carne roja (menos de 2
raciones/semana), ya que ésta última presenta más grasas saturadas. La ingesta de
embutidos o carne procesada debe ser reducida al máximo (menos de 1 ración/semana).
Las legumbres son la principal fuente proteica de origen vegetal (más de 2
raciones/semana). Consumidas junto a cereales como arroz proporciona un perfil proteico de alta calidad. Las patatas
forman parte de una gran variedad de recetas tradicionales acompañando carnes y
pescados. Preferiblemente deben ser frescas y cocinadas con poco aceite (menos
de 3 raciones/semana).
Ocasionalmente
En el vértice de la pirámide
encontramos los dulces. El azúcar, los caramelos, los pasteles, la bollería,
los zumos de fruta azucarados y los refrescos azucarados se deberían consumir
en pequeñas cantidades y sólo de vez en cuando.
Referencias:
1.Serra–Majem L, Roman B,
Estruch R. Scientific evidence of interventions using the Mediterranean diet: a
systematic review. Nutr Rev 2006; 64(2 Pt 2): S27–47.
2.Sofi F, Cesari F, Abbate R,
Gensini GF, Casini A. Adherence to Mediterranean diet and health status:
meta–analysis. BMJ. 2008; 337: a1344.
3.Buckland G, Agudo A, Travier N, Huerta JM, Cirera L, Tormo MJ et al. Adherence to the Mediterranean diet reduces mortality
in the Spanish cohort of the European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition
(EPIC–Spain). Br J Nutr. 2011; 106(10): 1581–91.
4.Nuñez–Cordoba JM, Alonso A, Beunza JJ, Palma S, Gomez–Gracia E,
Martinez–Gonzalez MA. Role of vegetables and fruits in Mediterranean diets to prevent
hypertension. Eur J Clin Nutr. 2009;
63(5):605–12.
5.Salas–Salvadó J, Bullo M, Babio N, Martinez–Gonzalez MA, Ibarrola–Jurado
N, Basora J, Estruch R et al. Reduction in the incidence of type 2–diabetes with the Mediterranean
diet: results of the PREDIMED–Reus nutrition intervention randomized trial. Diabetes Care. 2010; 34(1): 14–19.
6.Babio N, Bullo M, Basora J, Martinez–Gonzalez MA, Fernandez–Ballart J,
Marquez–Sandoval F et al. Adherence to the Mediterranean diet and risk of metabolic syndrome and its
components. Nutr Metab Cardiovasc Dis. 2009; 19(8): 563–570.
7.Kastorini CM, Panagiotakos
DB. The role of the Mediterranean diet on the development of the metabolic
syndrome. Front Biosci (Elite Ed). 2010; 2: 1320–33.
8.Bosetti C, Pelucchi C, La
Vecchia C. Diet and cancer in Mediterranean countries: carbohydrates and fats.
Public Health Nutr. 2009; 12(9A): 1595–600.
9.La Vecchia C. Association
between Mediterranean dietary patterns and cancer risk. Nutr Rev. 2009; 67
Suppl 1: S126–129.
10.Tyrovolas S, Panagiotakos
DB. The role of Mediterranean type of diet on the development of cancer and
cardiovascular disease, in the elderly: a systematic review. Maturitas. 2010;
65(2): 122–130.
11.Verberne L, Bach–Faig A,
Buckland G, Serra–Majem L. Association between the Mediterranean diet and
cancer risk: a review of observational studies. Nutr Cancer. 2010; 62(7):
860–70.
12.Couto E,
Boffetta P, Lagiou, P, Ferrari P, Buckland G, Overvard K et
al. Mediterranean dietary pattern and cancer risk in the EPIC cohort. Br J Cancer 2011; 104(9):
1493–9.
13.Bach–Faig A, Berry EM,
Lairon D, Reguant J, Trichopoulou A, Dernini S et al. Mediterranean diet
pyramid today. Science and cultural updates. Public Health
Nutr. 2011; 14(12A):2274–84.
14.Fundación dieta Mediterránea [sede Web]. Barcelona: Fundación dieta
Mediterránea [acceso el 15 de enero de 2013] Disponible en:
dietamediterranea.com





